La mala educación…

 o de la falta de respeto hacia el otro…



Ayer fue un día particular. Amanecí con un horrible dolor de cabeza y mareos. No me sentía muy bien, pero ya habíamos hecho planes para almorzar en la casa de mis suegros así que no quise suspender.

Salimos para tomar el colectivo y luego el tren… En el colectivo, ningún problema. Ni bien subo con Muriel en brazos me ceden el asiento. Hasta ahí todo bien. Viajamos hasta la Estación Liniers y desde allí haríamos transbordo con el tren. Ya en la estación vimos que el tren llegaría en 7 minutos (bastante rápido teniendo en cuenta la casi media hora del último domingo, así funcionan los trenes en Argentina). Muriel lo vio venir y empezó con su típico y ansioso “mamá, a ten… mamá, a ten” (mamá el tren). Subimos contentas y todos los asientos estaban ocupados. Nadie se levantó a darnos el asiento. Así que caminé un poco y cuando llegué a la mitad del vagón le pido a un señor (por favor) el asiento. Este estaba tomando mate con su mujer, sin embargo se levantó enseguida y me lo dio. No hago más que sentarme y la mujer empieza:

_ “Los asientos para chicos están por allá… Yo pagué el boleto para viajar sentada” (en tono busca roña hablando al aire)
_”Yo también pagué el boleto, señora (le respondo)
_ “Sí pero estos no son los asientos de chicos…” (mirando hacia adelante)
_ “Los asientos no son de chicos, tengo una bebé en brazos”
_ “Yo pagué para salir a pasear un domingo, no para separarme de mi marido” (ya levantando el tono)
_ “Evidentemente usted no es madre, ¿cómo puede ser tan irrespetuosa?”

La mujer seguía despotricando por más que Demi trató de interceder en la discusión, pero aquella no se movía de su tesitura y en un momento me levanté, le dije que se quedara con el asiento y me fui angustiada a otro vagón. De fondo escucho que la mujer le decía (al marido) X vení a sentarte, mientras yo me iba alejando. Demián me llamaba porque me había conseguido otro asiento, pero yo seguía caminando. Me paré a la altura de la puerta del otro vagón y rompí en llanto. En ese momento, se acercó Demi y le pidió el asiento al muchacho que estaba enfrente mío y me senté. Acongojada abrazaba y besaba a Muriel. Me sentí humillada. No tuve fuerzas para seguir la discusión… no tuve capacidad de reacción para avergonzarla ante el resto de los pasajeros. Me fuí como huyendo. No podía parar de llorar.

Desde chica me enseñaron a ceder el asiento. A respetar los derechos del otro. Antes de ser madre estaba acostumbrada a viajar parada. Y si me sentaba y subía alguien mayor, una embarazada, una mamá con bebé en brazos o alguien con movilidad reducida enseguida cedía “mi” asiento. No obstante, parece que no a todos les enseñaron lo mismo. Por eso hay muchas cosas que no entiendo…

No entiendo cómo es posible que una mujer pueda haberme dicho esas cosas. 
No entiendo por qué la gente no se levanta de su asiento o se hacen los dormidos cuando una madre sube con su bebé en brazos, y lo mismo cuando se trata de una embarazada o de un anciano. 
No entiendo cómo nadie salió en mi defensa ante tal agresión y falta de respeto. 
No entiendo por qué yo tengo que pedir el asiento. 
No entiendo por qué no podemos mirar más allá de nuestro ombligo.
No entiendo la falta de solidaridad.
No entiendo el puro egoísmo.
No entiendo el insulto gratuito.
No entiendo la naturalización de la falta de respeto.
Sinceramente, no entiendo. 
No lo entiendo.


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16 thoughts on “La mala educación…

  1. Me quedo anonadada… Anonadada de que tuvierais que pedir el asiento varias veces, anonadada de que nadie intercediera por ti, anonadada de que nadie tuviera la sensibilidad de velar por una niña pequeña que en una sacudida del tren podía caer y hacerse daño… Pero así va el mundo, querida mía. Sólo unos cuantos de nosotros parecemos verlo claro, y la pena no es que seamos una minoría, no; la pena es que se quitan las fuerzas de luchar o de dar lecciones de sensibilidad al prójimo.
    Que no te pase más. La próxima vez dices esto, directamente: Está bien, no se levante, no me ayude. Pero si nos caemos la niña y yo haga al menos el favor de llamar a la ambulancia. ¿O eso tampoco?
    Hay veces que sólo a través de la ironía y el sarcasmo se toca la fibra de los demás. Triste, pero cierto. Y que no te haga llorar quien no lo merece!!!!
    Un besito de consuelo y de APOYO absoluto.

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  2. Qué injusticia!!! cómo me duelen y más en este caso…cuando estaba embarazada una vez una señora se enojó porque ella debía cederme su asiento…y yo no pude discutir porque simplemente quedé sin palabras ante tanta insensibilidad, falta de respeto, falta de interés por el prójimo….etc, etc.
    Pao, es así, aunque cueste creerlo y duela cada vez se respeta menos al otro. Qué feo momento!!!! cómo estás ahora? Espero eso no haya opacado tu domingo en familia!!!
    Lo leo y lo re-leo y sigo indignada!!!!!!!!!!!!!!!
    Un abrazo enorme y ojalá ésto empiece a cambiar, sino como sociedad no sé cómo terminaremos.

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  3. Ay Nieves! Es moneda corriente… pero lo de esta mujer me dejó helada… nunca pensé que escucharía una cosa así… Para la próxima espero tener capacidad de reacción y poner en ridículo a quien me falte el respeto en el transporte público, en la calle o en donde sea!!!

    Gracias amiga! besazooooooooooooo

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  4. Ay Mari… me acuerdo que me contaste… a mí embarazada también me pasaron varias pero lo de ayer fue increíble… me puse a llorar como una nena cuando bajé del tren… Por suerte después se me pasó… pero me quedé con una impotencia por no haber sabido ponerla en su lugar… al final terminó ganando ella.

    Besote enorme amiga!!!

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  5. Uf cielo, que pena que estemos rodeados de tanta gente mal educada. Gente que no tiene respeto por nada ni nadie ni sabe ponerse en la piel del otro. Cuando estaba embarazada, a punto de parir, estaba haciendo compra en un gran supermercado. Había mucha gente en todas las cajas para pagar, así que me dirigí a una caja de uso preferente para embarazadas, ancianos, gente en silla de ruedas… Cuando llegué, había varias personas delante mía, todas jóvenes o de mediana edad, ninguna enferma, ninguna embarazada. nadie me dejó pasar. Tuve un discusión similar con una señora, que me decía que ella tenía el mismo derecho que yo de pasar por esa caja. Yo no me fui, pero me contuve para no arrancarle los ojos por mal educada. Así que te entiendo perfectamente, entiendo tu frustración por la situación, entiendo que te sintieras fatal en ese momento y no supieras reaccionar. A veces, no nos salen las palabras de todo lo que podríamos haberlo dicho en ese momento. Es un pena y una vergüenza que tengas que pedir el asiento y nadie sea capaz de levantarse por sí mismo. Pero peor aún es que una mujer te diga esas cosas. Siempre pienso que en esos casos, esas personas no son madres, porque sino, no lo entiendo.

    besos, abrazos y ánimos para mi Pao relinda

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  6. me dejas muerta con la sra. No es una cuestión de tener o no hijos, es una cuestión de educación y respeto a los demás.
    hay gente para todo, menos mal que tú estás educando a Muriel para que no sea de “esas”

    besos y ánimo, pequeñaja

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  7. Vaya, recién vuelvo de vacaciones y para ponerme al día me encuentro con esto… ¡Es una vergüenza! Desgraciadamente funcionamos así… yo tampoco entiendo ninguna de las cosas que tú dices, esa falta de respeto al otro, ese no querer ayudar al que tienes al lado. No lo entiendo ¡¡y me cabrea mucho!!

    A mí me hubiera pasado como a ti, seguro, que me habría terminado levantando y dejando el sitio porque no hay porqué aguantar a semejante basura de gente. Aunque entiendo la rabia porno haber podido luchar más por lo que era justo. Pero no te martirices por eso, porque no lo merece en absoluto.

    ¡¡¡Un abrazo muy muy grande!!! Y como te vuelvan a hacer eso vamos las del Ohana y la liamos, ¿eh? ¡¡Muaks!!

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  8. A mí lo que más me ha pasado es ir con el carrito y estar esperando al ascensor en un centro comercial y que nadie me ceda el turno. Hablo de gente joven y hablo de gente de mediana edad. Gente que, a pesar del cartel que hay al lado de las puertas, donde claramente se ve que los carritos tienen preferencia, no te dejan pasar y te azuzan si ven que entras antes que ellos porque ellos llegaron antes, aunque no sean embarazadas ni ancianos ni tengan movilidad reducida ni vayan con carrito.
    A mí también me enseñaron a respetar al prójimo, primero por civismo y segundo porque un día el prójimo puedo ser yo.
    Es triste. Entiendo tu dolor y tus lágrimas.
    Besotes.

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  9. Hola mi niña…

    Yo tampoco lo entiendo Pao. Me parece una falta de educación total y absoluta. Pero no sólo de educación. De sentimientos, de delicadeza y ya no sólo contigo cielo, sino con tu hija. Me parece indignante. Igual de indignante que el propio marido no le cerrara la bocaza a la “buena” mujer, que nadie del vagón tuviera valor para ridiculizarla. Actuaste como lo hubiera hecho cualquiera Pao. A veces, hay situaciones que nos sorprenden tanto que nos dejan paralizados. Mira tú que yo soy muy “echada para alante” y a veces me encuentro con que… hay alguna actitud o detalle que me sorprende/duele tanto que no soy capaz de reaccionar. No hay nada que entender cielo. Hay mucha reinona suelta por la vida hija…. Te lo juro que me indignan estas cosas tía. En serio, sacan lo peor de mí.

    Siento que te sintieras así, me duele. Porque no te lo mereces.

    Un besito mi niña… Anda que si me pilla ahí, la pongo a bajar de un burro!!

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  10. Me da tanta pena la falta de respeto que últimamente veo cada vez más a menudo. No se a dónde vamos a llegar.
    A mi también me enseñaron a ceder el asiento, a respetar a los demás, pero se ve que no a todos le enseñaroon lo mismo, o simplemente son tan egoístas que no ven más allá de ellos mismos.

    Siento mucho lo que te pasó y la impotencia que sentiste….

    Un abrazote!

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  11. No habia visto esta entrada, recien la leo y me hierve la sangre, como te entiendo yo tuve que pasar por algo parecido estando embarazada y llevando a Erika con 2 añitos y medio en brazos, solo habia un asiento y puse a la pequeña pues con semejante barriga no podia sentarme y cogerla en brazos mas que nada por que en un frenazo nos podiamos aplastar yo a la nena y la nena a la tripa.. pues la señora que iba sentada en el asiento de al lado de la nena no fue capaz de cedermelo ahora para su lengua de vivora enseguida la solto, que si la nena no paga por que tiene que estar sentada … que por que yo no la cogia que nose que … total monto un pollo alli, todo el mundo mirando pero yo no me calle la puse de vuelta y media, si no respetan no tenemos por que respetar, luego dicen de los jovenes madre mia …..
    Un besito y animo que esto no te calle y para la proxima defiendete.

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  12. Veo que la mala educación se ha instalado por todas partes en los últimos años, no importa el país. No sabes como te entiendo. A veces llego casa tan enfadada por lo que veo y por lo que hacen que parezco una vieja gruñona. No sé quien ha puesto de moda la mala educación pero se podía haber quedado en casa quietecito…Ahora, sí te digo, no pienso volverme como ellos. Quizás un día me pillen con la vena torcida y mande a la porra a alguien, pero lo haré llamándole de usted, sin dar voces y con muchíiiiiisima educación.

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  13. Pao estoy leyendo ahorita tu post y me siento tan identificada contigo… la verdad pensé que sólo pasaba en mi país al 100%, pero ya veo que se ha generalizado la cosa… Qué triste… algunas veces embarazada tuve que ir parada en la camionetica (bus) porque nadie me cedía el puesto, y eso que yo iba con mi barrigota, aferrándome a los tubos para no caerme o tratando de evadir a la gente para que no me dieran en la barriga cuando entraba más gente, incluso con tres meses de embarazo o algo así (casi no se me veía) tuve que darle el asiento a otra chica embarazada unos meses más que yo porque nadie se levantaba y en estos días me subí con Copi a una camioneta y una chica me cedió el puesto, a los minutos me di cuenta que estaba embarazada (4 o 5 meses) y le dije: ¿estás embarazada? ¿por qué me diste el puesto? me contestó que lo necesitaba más que ella y nadie se levantaba… qué increíble vale!! me da mucha rabia toda esta situación y lo que te pasó a ti, esa mujer es una ¿=(%”&/9″$%, realmente me deja sin palabras. Nuestro papel es criar a nuestros hijos con valores y alertar a las madres que nos leen. Muchos besos y paciencia…

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  14. Eso es algo que me ha pasado tantas veces. Pero yo nunca he tenido el valor para pedir que me sedan el asiento. Es verdad que muchas veces se hacen los dormidos, pero algunos ni siquiera eso. Me paso una vez, embarazada, pararme en un lugar donde había 4 hombres sentados, ninguno de ellos se digno a darme el lugar. Ni siquiera cuando un vendedor que paso se los pidió. Según ellos tenia que ir a pedir el asiento a la parte de atrás del vagón…

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