¿Princesas o prisioneras?

 … de las niñas objeto y la hipersexualización

 

“Lloramos al nacer porque venimos
a este inmenso escenario de dementes.”
William Shakespeare.
Hace tiempo que quería escribir sobre el tema. Y hoy no pude resistirme. Tengo ganas de GRITAR…

 https://youtube.googleapis.com/v/yU2W7PwZveI&source=uds

Como cualquier domingo me puse a hacer zapping y me encontré con el programa “Princesitas” de h&h. No pude soportar ni 5 minutos, antes de que se me revolviera el estómago. No sé si alguna vez se detuvieron a mirar ese programa. Se entrevistan a madres que hacen participar a sus pequeñas menores de 8 años en concursos de belleza. Las transformaciones por las que pasan esas niñas es escalofriante. Desde tintura, autobronceadores, prótesis y blanqueamientos dentales, pestañas postizas, maquillaje hasta ropa y poses sugerentes. Lo más parecido a una Barbie de carne y hueso.

 

¿Niñas o muñecas vivientes?

No sólo me preocupa lo que se ve a simple vista, niñas disfrazadas de mujeres. Si no el trasfondo de esto. Las madres de estas niñas viven para esos concursos. Gastan fortunas en ropa, zapatos, maquillaje, viajes, etc. Las pequeñas se convierten en rehenes. No creo que una criatura disfrute de la presión de la competencia. El objetivo es ser la mejor y la mejor es la más linda. Entonces, ¿cuál es el mensaje para una niña? El mensaje es que lo importante es la “belleza” física. Y lo pongo entre comillas porque la belleza es subjetiva. El intento por crear modelos de mujeres en serie es lamentable. Y mucho más lamentable es que el modelo de mujer sea una muñeca articulada. Sin duda el problema lo tienen estas madres:

Charlie Branton tiene 2 años y es una de las pequeñas concursantes de este reality. La pequeña no deja de llorar mientras su madre le viste con un trajecito de volantes de color rosa y le pinta los labios con carmín. “Papá, papá”, grita la pequeña mientras su madre le coloca en el escenario. Cuando llega el momento de su actuación, Charlie mira al jurado y baila sensualmente mientras el público aplaude y sonríe.

Sabrina es otra de las concursantes. Vestida con un minúsculo trajecito de hojas de color verde y con una peluca de tirabuzones escucha a su madre que le dice “Mira que bien se mueve. Tú puedes hacerlo mejor ¿verdad?”. La pequeña está triste y no contesta a su madre, que le pregunta: ¿qué te pasa? Sabrina con un hilo de voz explica que no quiere subir al escenario, quiere volver a casa.

Lisa, de 4 años, protagonizó uno de los escándalos más sonados del concurso de belleza. Apareció cual Olivia Newton John, vestida de negro con una chaqueta de cuero y fumando un cigarrillo. Lo más llamativo es la madre, le dijo a la pequeña antes de subir al escenario, “no te olvides de fumar”.

Lo grotesco de “Princesitas” es el árduo camino que hacen esas niñas para conseguir su “sueño” (o mejor dicho, el de sus madres): convertirse en reinas de la belleza o muñecas rotas. ¿Es normal escuchar a una madre, decir orgullosa ante la cámara: “Mi hija ensaya hasta tarde, a veces hasta que no puede más y cae rendida, llorando”? ¿Está mal que una criatura llore porque le duelen los peinados, las prótesis dentales, o simplemente porque es una niña y no quiere tener que pasar por eso?

Hace poco en las noticias hablaron de una madre de Georgia que disfrazó de prostituta a su hija de 3 años para ganar un concurso de belleza. Pero eso no es todo, una madre inglesa conocida como la “Barbie humana” le regaló una liposucción y un cupón abierto para un implante mamario a su hija de 7. Circulan varios videos de la pequeña bailando en el caño como su mamá le enseñó. Casos como estos van in crescendo. Sin embargo, no pasa de la mera sorpresa.

¡Señoras y señores, abramos los ojos! Esto es un síntoma.

El cuerpo como mercancía

Foucault solía decir que el cuerpo es un texto donde se escribe la realidad social y en este caso no puedo estar más de acuerdo. Desde lo más individual el cuerpo encarna un pequeño poder, un micro-poder; que a su vez está en relación con otros micro poderes, y esta articulación se hace palpable en diversos campos, como por ejemplo: en el campo social, económico, político, cultural, entre otros. De las relaciones de los micro poderes, resulta la creación de normas, estipulaciones, acuerdos, en fin, diversas consecuencias que involucran al cuerpo y a la sociedad.

Si pensamos en el cuerpo de estas niñas podemos adivinar en qué tipo de sociedad está inmerso. Nos encontramos en pleno auge del consumo como mayor estandarte del capitalismo actual. Un mundo volátil, donde la velocidad y lo efímero predominan la escena cotidiana. Vivimos en una sociedad completamente “mediatizada”, de modo que nuestras vidas se ven constantemente inyectadas y atravesada por los discursos y las imágenes emitidos por los medios de comunicación. Es que al capitalismo contemporáneo le resulta más “útil” un tipo de cuerpo avaro, hiperactivo, mutante, insatisfecho y ansioso, que un cuerpo entrenado para obedecer ciertas rutinas, cumplir horarios y respetar una serie de ritmos predefinidos. Por eso, el cuerpo que responde con más eficacia a las demandas de nuestra sociedad es un cuerpo capaz de cambiar constantemente, y dispuesto a hacerlo, para lo cual necesita recurrir a una serie de productos y servicios disponibles en el mercado. Como bien afirma Bauman, “La característica más prominente de la sociedad de consumidores -por cuidadosamente que haya sido escondida o encubierta- es su capacidad de transformar a los consumidores en productos consumibles.”

Sin duda, el papel de los medios de comunicación es fundamental en la producción de cuerpos y subjetividades y, a la vez, en la construcción y reproducción de los mitos, con su permanente transmisión de imágenes y discursos que contribuyen a diseminar los modelos corporales considerados válidos e inválidos. Esto deriva inevitablemente en que, ese modelo de “cuerpo perfecto” tan influyente hoy en día es sumamente limitador de las experiencias corporales, ya que censura y condena moralmente todo aquello que queda fuera de sus estrechos márgenes. La antropóloga y comunicóloga Paula Sibilia explica lo paradógico de estas tendencias hegemónicas: “Por un lado, el cuerpo ocupa hoy en día el centro del escenario, inspirando una enorme serie de cuidados y una inédita devoción a las buenas formas y al bienestar corporal. Por otro lado, y al mismo tiempo, el cuerpo humano contemporáneo también se ve increíblemente aprisionado por un conjunto de creencias y valores que parecen despreciar su condición orgánica y carnal, tales como los “mitos” de la belleza, la delgadez y la juventud eterna.”

Y en ese conjunto de mitos entra la hipersexualización. Es decir la erotización de posturas, vestimenta y expresiones en las menores de edad. La exacerbación de una precoz sensualidad cargada de erotismo. De lo que estamos hablamos es de la exaltación de la sexualidad de niñas, que son presentadas como miniadultas sexualmente excitantes. Convertir a las niñas en “golosinas sexuales” es enfermizo y hasta macabro. Me pregunto como mujer ¿Qué sociedad quiero para mí y para mi hija? ¿Una sociedad que me cosifique y me convierta en objeto o una sociedad que me respete y en la que pueda vivir en plenitud mi sexualidad con todo lo que eso implica?

La película “Pequeña Miss Sunshine”, de Jonathan Dayton y Valerie Faris es una buena oportunidad para la reflexión familiar sobre estos temas. Ya que en clave de humor muestra a una familia americana completamente desestructurada que viaja a un concurso de belleza preadolescente, echando un conmovedor vistazo a las recompensas de ser un perdedor dentro de una cultura obsesionada con la victoria.

Pequeña miss sunshine

El mensaje de que las mujeres somos objetos sexuales para el placer de los hombres ahora se transmite desde una edad más temprana. Ahora se prepara a las niñas para que valoren su físico por encima de todo. Hemos llegado a la vileza de querer que las nenas parezcan adultas, que las adultas parezcan jóvenes y que las jóvenes parezcan nenas.

Y así pasamos de los concursos de belleza de mujeres adultas a los concursos de belleza de niñas menores de ocho años. Pasamos de mirar pasarelas con modelos esqueléticas, a pasarelas de niñas disfrazadas de adultas. Además de los problemas físicos y mentales que puedan llegar a sufrir las pequeñas concursantes, lo triste es el mensaje que se transmite: una sociedad que valora ante todo y sobre todas las cosas la importancia de lo físico, donde las niñas viven por y para esos concursos, para ser la más bella del lugar. Dejan de ser niñas para convertirse en prisioneras de sus padres y de una belleza artificial. ¿Qué nos pasó como sociedad para que este tipo de eventos y actos en los que se cosifica a los niños no sólo existan sino que además se conviertan en Reality Shows exitosos?

La contribución de los medios a la enajenación no se limita a la revaloración de la imagen, porque Hollywood, la televisión, la fotografía, Internet, etc., no sólo nos muestran que hay que apreciarla estética personal; también nos dictan cómo hay que pensarla y valorarla. Existe un tipo de consumo que toma al cuerpo como su objetivo, imponiendo unas normas. Y este tipo de prácticas, de atención y culto al cuerpo, se ha entendido como una nueva forma de consumo, paradógicamente llamado consumo cultural. “La ‘subjetividad’ del ‘sujeto’, o sea su carácter de tal y todo aquello que esa subjetividad le permite lograr, está abocada plenamente a la interminable tarea de ser y seguir siendo un artículo vendible”. (Bauman 2007) El mercado masivo al hacer del cuerpo su objetivo, lo ha transformado en mercancía, y en un medio para la manufactura y distribución de productos, porque no sólo se puede comprar un producto que “embellezca”, sino que un cuerpo bello vende. La publicidad, las propagandas están plagadas de imágenes que señalan cuerpos delgados, esbeltos y agraciados, para ofrecer cualquier cosa. La sociedad, los medios, la prensa femenina, alientan de modo muy molesto esta especie de ambiente de pedofilia simbólica.Muñecas rotasPero el problema se agrava cuando son los niños los que se convierten en cuerpo mercancía.

Estamos hablando de una industria que mueve más de 9 millones de dólares a costa de la inocencia de criaturas que apenas saben caminar. Estos desprecios a la niñez, llamadas pomposamente reality shows, incluyen niñas desde edades muy tempranas. Como lo son las categorías Baby Queen en el que participan niñas menores de 1 año, el Tiny Queen con niñas entre 1 y 3 años, el Pee-Wees Queen que incluye a niñas entre 4 y 6 años y por último pasan a las categorías superiores, hechas ya unas profesionales en el mundo de la pasarela.

Vemos niñas que están expuestas directa o indirectamente al maltrato, ya que deben pasar horas peinándose, maquillándose, ensayando y hasta bronceándose. En uno de estos certámenes televisados una nena de 4 años que estaba concursando fue sometida a toda la preparación previa al certamen mientras lloraba, chillaba y pedía desesperada que la dejaran en paz. Tenía fiebre y se sentía decaída, lo que provocó que su desempeño no fuera el mejor y quedara fuera de las premiaciones. Esto creó una gran frustración en la madre, quien la retiró del concurso en medio de tironeos y gritos.

En diciembre de 2010, la famosa revista Vogue publicó fotografías de varias niñas en poses sensuales y provocativas. Todas lucieron con una gran cantidad de maquillaje, vestidos ajustados, tacones, joyas. Este hecho, además de costarle el cargo a la directora de la revista, Carine Roitfeld, movió conciencias a un mayor nivel. Tanto que el Senado francés aprobó una iniciativa que prohíbe la participación de niñas en concursos de belleza y la ropa de adultos en tamaño para niñas, incluidos corpiños con relleno y zapatos de taco alto para nenas.

Revista Vogue

En países de habla hispana, psicólogas y terapeutas son quienes han alertado de los riesgos de la hipersexualización de las niñas e incluso han relacionado este fenómeno con la anorexia y bulimia en la adolescencia. La infancia de los niños está desprotegida. No es lo mismo cuando una niña juega en casa a ser mayor y se pone la ropa y zapatos de su madre que cuando es juzgada por su apariencia. Los problemas para las pequeñas participantes pueden crecer a medida que maduran. Algunas de ellas tienden a desarrollar algunos problemas de autoestima y frustración cuando crecen.
El niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento y en sus años de crecimiento hasta su mayoría de edad. Es nuestra responsabilidad como adultos hacer valer y respetar sus derechos. Es nuestra responsabilidad que tenga una infancia feliz y pueda gozar en su propio bien y el de la sociedad de derechos y libertades. Es nuestra responsabilidad que crezca en un ambiente de amor y comprensión. Donde se lo escuche y se atienda sus necesidades. La objetivización a partir de la hipersexualización va en contra de varios principios de la Declaración Universal de los Derechos del Niño y de la Convención sobre los Derechos del Niño. Es nuestra obligación que los niños sean niños. No podemos hacer la vista gorda. Esto debe escandalizarnos. Esto debe obligarnos a una reflexión colectiva a conciencia.

Cosificar a las mujeres y a las niñas, convertirlas en objetos de placer, no sólo es deshumanizado y perverso sino que exacerba y justifica la violencia de género y eso no podemos permitirlo. Como mujer y mamá de una niña, siento que es necesario abrir el debate. Es imperioso reflexionar acerca de qué sociedad tenemos y qué sociedad queremos. Yo no quiero una princesita prisionera en un cuerpo de Barbie. Quiero una hija libre y feliz, una hija que sea niña y disfrute de la niñez. Quiero que cada mañana se despierte con una sonrisa dispuesta a explorar el mundo con sus propios ojos. No quiero una marioneta que refleje mis fracasos o frustraciones. No seamos hipócritas, somos responsables de nuestros hijos. Y nuestros hijos tienen derecho a la infancia.

“Todas las personas mayores fueron al principio niños,
aunque pocas de ellas lo recuerdan.”

Antoine de Saint-Exupery.

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33 thoughts on “¿Princesas o prisioneras?

  1. Una sola palabra ronda mi escalofriada mente ahora mismo: obscenidad. Y te lo dice una persona a la que podría tacharse de radical porque estoy incluso en contra de los castings infantiles. Tengo que ver a un niño muy convencido de querer hacerlo, y no me refiero al primer día, sino a todos los demás, para que no me provoque un rechazo elemental. Cualquier atisbo de mercadería con la imagen de un niño, que muchas veces simplemente se llama frivolidad, me rebela por dentro… así que imagina lo que pienso de esto que expones aquí, hablando de perversión, pedofilia simbólica e hipersexualización infantil. Me pregunto dónde quedan los derechos del niño, dónde están los límites en estos casos y cómo responde la jurisprudencia…
    Me parece tremendo que crecer implique olvido. Olvido de quienes fuimos de niños, de lo simple que es ser feliz entonces y lo poco que se necesita para sentirse pleno. Padres que roban la infancia a sus hijos, que no les importa exponerlos a toda clase de sufrimiento… que maquillan su ambición y sus complejos de inferioridad presentándose como orgullosos padres de robots, de marionetas. Uf, Pao. El tema es sangrante. Un post sumamente necesario, que invita a la reflexión y a la denuncia.
    Gracias por escribirlo.

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  2. Ay Luci… Esa misma pregunta me hago yo. Dónde quedan los derechos y cómo responde la jurisprudencia… El tema es muy sangrante… En Argentina no hay concursos que yo sepa, pero hay muchos programas de televisión en el que actúan niños desde muy chiquitos. Son 12 horas de grabación diarias, es trabajo. Y el trabajo infantil viola un derecho. No estoy de acuerdo con niños trabajando por más que les guste actuar… es un tema que lleva al debate. Y lo digo yo, que de chica soñaba con ser actriz… Creo que la infancia es la infancia y nosotros como papás debemos protegerla partiendo de la base que también fuimos niños.
    Ya lo dijiste en un post, ser madre te da la posibilidad de REnacer.

    Un beso grande, che!!!

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  3. Un gran aplauso para este post! Yo pillé una vez un programa de estos mientras buscaba el National Geografic para verlo con la niña… me quedé horrorizada porque esas niñas tenían la misma edad que la mía! Luego me alegré de que mi hija pueda tener una infancia normal, pero siento mucho que haya madres que se la arrebatan así a sus hijas. Eso no es amor… las madres deben proteger a sus hijas y eso es todo lo contrario!

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  4. Muchísimas veces he pensado sobre lo que reflejas en ese artículo. Al hilo de esto quería comentar mi último tropiezo televisivo con algo así…

    En la serie de televisión “The Client List”, la protagonista llega a una situación en la que su marido le abandona y ella se da a la prostitución de lujo para “mantener a sus dos hijos”. Ella reconoce en varios capítulos que no era la más lista de su promoción, pero si fué una gran animadora de su hermandad y una “pequeña miss Sunshine” ganando varios concursos de belleza desde que fué niña.
    Su hija le ha salido “rara” porque no quiere seguir la tradición y ganar todos esos premios que como “niña-muñeca” podría ganar y eso resulta una gran decepción y frustración en la familia.

    Que peligroso…

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  5. Cielo… De verdad te digo que no creo que la editorial de un reputado periódico de primera línea sobre este tema pudiese llegar a estar mejor escrita… Impresionante el nivel periodístico y humano de este post!! Con el corazón en la mano… Verdad verdadera…
    En cuanto al tema en cuestión… Yo muchas veces he meditado sobre esta cuestión. Como sabes, a mi hija no le gustan nada las muñecas… Es la anti-princesa, y a mí al principio me costó asimilarlo. Pero que se haya dado esa circunstancia me ha hecho repensar los esquemas heredados que sobre esta cuestión tenemos en nuestra sociedad. Sobre el empeño que ponemos las madres en que las niñas aprendan a ser amas de casa, a cuidar bebés, a empujar carritos… desde que son pequeñitas. Y sin embargo, nos llevamos las manos a la cabeza si es un niño el que desea jugar a ser papá.
    Con esto, hay como dices mucha hipocresía, mucho machismo subliminal, y también mucha loca suelta… Porque no se me ocurre otro nombre para calificar a las madres que empujan a hijas de 8 años o menos a comportarse, moverse y vestirse como zorriputillas.
    Y lo más peligroso no es, como denuncias, que haya programas de TV sobre este tema… Lo más alarmante es que su retransmisión vayan calando en la sociedad, de forma que finalmente nos parezca normal lo que a todas luces es un despropósito.
    Soberbia reflexión. De veras. Te felicitoooo hasta el infinito y más allá
    Un abrazo… hoy más torrenta que nunca!!

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  6. Hola yo definitivamente siempre e estado en contra de este tipo de programas q son total de explotacion infantil en especial con las pks.
    en mi personal punto de vista estos programas son atrae pedofilos quien nos dice q no hay cientos de enfermos viendo a estos seres inocentes victimas de suenos frustrados de los padres hagamos conciencia y permitamos a nuestros(as) hijos(as) disfrutar al maximo su infancia xq esa nunca vuelve gracias pir este muuy buen post.

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  7. A mí me hierve la sangre cada vez que veo este fenómeno cada vez más en alza, y yo lo tengo muy claro, para mí, los primeros (que no únicos) y principales responsables de esta aberración son los padres, los que se empeñan en llevarlas a los concursos “porque a ellas les gusta” (sí, claro, va a ser eso), en un intento de revivir o cumplir el sueño que ellos no consiguieron. Y también tengo clarísima la solución: prohibir -por ley, y con todas las consecuencias- todo este circo inmoral y perverso, pero claro, será que generan tantos beneficios que a nadie le interesa acabar con la hipersexualización de la infancia. De verdad que es lamentable y descorazonador.

    Enhorabuena por proteger a Muriel de esta basura, y por permitirle ser una niña feliz.

    Un post excelente!

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  8. Leyendo tu entrada, lo que se me viene a la cabeza es en la clase de animales que nos hemos convertido. No solo por este tipo de practicas, si no por violaciones a menores, malos tratos, la pareja francesa q tenia a un bebé de 15 meses en el maletero de un coche desnudita, desnutrida, o a la niña de un año que ahogó el supuesto novio de la madre q lo habia conocido por internet, o el recien nacido que habían tirado por un desague y seguia vivo….Tan malvados y degenerados somos? Trato de comprender y no me alcanza….veo como es de feliz mi pequeña y me pregunto qué les impide a estas personas hacer lo mismo…algunos psicólogos hablan de traumas y me pregunto…y no querrían algo mejor de lo que tuvieron ellos? Hablan a veces de la clase social, marginacion, los padres de mi padre vivían en una choza, tuvieron 7 hijos y que yo sepa de lo único que hablan es de trabajo desde muy niños, ninguno ha salido con traumas que no sean los que tenemos todo el mundo.en cuanto a presentar a sus pequeñas a concursos de belleza…no ven esas madres que su momento pasó y que se estan cargando no solo la infancia de sus hijas, si no a las futuras personas que serán. En fin…a mi si algo me pasa ante estas noticias es un gran estremecimiento del alma, una punzada en el corazón. No se puede soportar tanta violacion a la humanidad, en fin ojalá algun dia me encuentre con Dios y pueda preguntarle: ¿por qué?

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  9. Grande Pao.
    Esta entrada debería ser publicada en prensa.
    Esta genial y bien argumentada reflexión debería ser estandarte de la enfermiza sociedad en la que les ha tocado vivir a nuestros hijos.
    GRACIAS!
    Absolutamente imprescindible, de lectura obligada.
    Lo compartiré hasta que me llamen pesada.
    Enorme, Pao.
    ENHORABUENA!
    Besazo! Te quiero siamesa

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  10. Yo te puedo decir que si he visto no se si el programa que nombras, o otros parecidos. Es repugnante y penoso. Afortunadamente en España este tipo de concursos tan salvajes no se dan, aunque viendo el copyamerikiki que se hace tan indiscriminado (vease Halloween que aquí hace años esa palabra ni se conocía) podemos pensar que…al tiempo que todo llegará.
    Espero que no, al menos mi hija jamás participaría de una cosa tan esperpentica.
    En España lo que se está dando son unos locales, para celebrar cumpleaños y tardes de “relax” para niñas, de los cuales hice yo un post hace mucho. Te pongo el enlace por si no lo leíste.
    http://mamanenufar.blogspot.com.es/2012/10/sombra-aquiy-sombra-alla.html

    Un besazo guapa

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  11. Pao, fantástica entrada. Como siempre la infancia muchas veces es sometida a las perversiones del mundo adulto, y las niñas más si cabe por su condición de féminas: hay mentes enfermas que van más allá y no se conforman con ver a la mujer como puro objeto sexual . Yo siento asco, mucho asco, porque estos concursos me parecen una forma más de corromper la infancia.

    Hace poco fui a una conferencia sobre Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas. Carroll además de escribir, tenía otra pasión: fotografiar niñas; tuve la ocasión de ver alguna de esas fotos y aunque no había nada explícito (ya me entiendes), esas niñas en poses sugerentes hicieron que el autor fuera acusado de pederastia, tuvo que renunciar a la fotografía…y el tema pasó de largo. Como ves es algo que viene de lejos, antes se escondía, ahora parece que hasta se permite. Yo espero que esto, que considero maltrato (estás obligando a un menor en contra de su voluntad satisfacer tus deseos), se penalice y no se vuela a permitir.

    Un abrazo guapa

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  12. Increíble y vergonzoso, como unos padres, las madres la mayoría de los casos, someten a sus hijas a estas crueldades, que es lo que son en realidad. No me entra en la cabeza como son capaces de truncar una infancia por el mero hecho de ver a sus hijas transformadas en algo, que seguramente, ellas han querido y no han podido ser. Veo a mi pequeña, como disfruta siendo niña, jugando, y no consigo imaginar el sufrimiento de estas pequeñas…. Como no van a llorar estas criaturas? En que las estamos convirtiendo?
    Y no sólo pasa esto en los concursos de belleza, también pasa lo mismo rn los concursos de talentos o en los castings para anuncios o películas, donde ya se lleva el ser “el mejor” a un punto unclasificable.

    ¿Que será de estas princesas en el futuro? Infancias truncadas y futuros inciertos….

    Pao, querida, una vez más, has conseguido tocarme la fibra. Creo que esto merece ser leído.

    Muak

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  13. Pao me sumo a las felicitaciones… Extraordinaria investigación, reflexión y la verdad es que poco más puedo añadir a lo que han dicho el resto. Deberían estar PRO-HI-BI-DOS este tipo de programas. Porque madres locas hay en todos los sitios, pero que se permita su difusión de esa manera… Bueno, no tengo palabras. Me parece una auténtica aberración.

    Un abrazo Pao y… ¡Enhorabuena!

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  14. Nunca he podido soportar esos concursos de belleza infantiles, si ya me parecen horribles los de mujeres adultas, por ese mensaje velado de que las mujeres somos objetos, ni te cuento con las niñas. Es una locura, es un crimen contra la infancia que creo debería ser delito. No conocía la historia de Vogue y sus repercusiones en Francia y la verdad que me alegra saberlo. Es más, si por mi fuera, prohibiría los catálogos de moda y desfiles con niños. La infancia es para vivirla como un niño y el hecho de que se priorice la belleza física frente a todo lo demás está causando mucho daño a la sociedad. Casos de anorexia y bulimia, sí, pero además frustraciones generalizadas en mujeres y adolescentes que no cumplen el canon estético considerado válido. Todo ello para alegría de la industria creada en torno a ello: dietas, moda, cremas, cirugías, etc , etc.

    Genial post Pao, otra periodista ohanera… Pues me está entrando el gusanillo 😉

    Un besazo!

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  15. Estos programas son vómitivos!!! No se yo si realmente esto se puede denominar explotación infantil…madres frustradas que usan a sus hijas para cumplir sus sueños…las maltartan sicológicamente cuando no actuan como ellas quieren…las peinan, las maquillan, las visten como mini prostitutas y no solo las disfrazan sino les ponen postizos imposibles…e incluso si se tercia protesis dentales!!!horroroso!!!
    Me ha encantado tu post
    besos

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  16. Es difícil de digerir un programa entero… Afortunadamente nuestras peques tienen (o intentamos darles) una infancia normal.
    Claramente es una patología… Como madres debemos proteger a nuestros pequeños.

    Un abrazo, che

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  17. Creo que es algo enfermizo y esas madres no toman consciencia del daño que están causando en sus hijas porque lo que prima es satisfacer sus propios deseos… Muy peligroso y lamentable.

    Un abrazo y gracias por pasar por el blog…

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  18. Gracias miles, Vero! Pero vos me leés con ojos de amiga, che! Antes de que naciera Muriel me preguntaba por los esquemas heredados… rememorando mi infancia caí en la cuenta que desde el jardín de infantes (y antes también seguramente) ya separaban entre juegos de niñas y juegos de niños. Las nenas jugaban en el rincón de la mamá y los nenes en el resto. Claramente, los géneros (y lo que “corresponde” a cada uno) son construcciones culturales y sociales donde el rol de la mujer parece ser ese que describís más arriba, por un lado y por otro, sobre todo hoy en día, la objetivación.
    Hay muchísima hipocresía y lo peor es que muchas mujeres no nos damos cuenta del lugar en que la sociedad nos ubica.
    De estas madres, es claro el nivel de locura y obsesión. De los programas, más que el programa en sí, me preocupa el éxito de su consumo (son programas con mucho rating) y, como vos dijiste, cómo ese mensaje va calando en la sociedad hasta su naturalización… Es muy triste pero no podemos tapar el bosque…

    Un abrazo enorme y mil gracias al infinito y más allá.

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  19. Coincido en que este tipo de programas expresan una pedofilia simbólica y alientan la pedofilia real. Es muy peligroso y muy triste que se naturalice…

    Tenemos que tomar consciencia y defender su infancia.

    Gracias por dejar tu opinión. Un abrazo!

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  20. Gracias, Isa!!! Es muy triste que las madres (y padres también) roben la infancia de sus pequeñas… es claro también que es un negocioque factura millones. Ojalá esto no se naturalice más. Como papás y como sociedad debemos denunciar este tipo de cosas y defender la infancia de nuestros hijos.

    Un abrazo enorme, che!!!

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  21. Cris, es un tema muy complejo… No sé qué pasa por la cabeza de esas madres, lo que sí queda claro es que ese comportamiento es patológico y en ese arranque arrastra a niñas inocentes. La infancia está en peligro. Cada día estoy más preocupada por el destino que les espera. Como vos decís, este tipo de noticias es una puñalada al corazón! Pero lo mejor que podemos hacer es denunciarlo, no aceptarlo!!!

    Gracias por tu comentario. Besazo x2!!!

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  22. Gracias, siamesa!!!

    Sos un sol, che!!! Que triste es que nuestros peques tengan que vivir en una sociedad tan enfermiza, pero lo más triste es que esto no es nuevo… sólo que con las nuevas tecnologías y la RSSS llegan más rápido a cada rincón.

    Gracias, gracias, gracias!!!

    Te quiero ;-D

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  23. Lois!!! En Argentina tampoco se dan todavía, pero sí programas de consumo infantil donde los peques “juegan” a ser grandes, hay muchos chicos trabajando en televisión 12 horas diarias, es lamentable. Lo de la copyamerikiki acá también está llegando!!!
    Madre mía no había leído ese post, gracias por pasarme el link!!!

    Besazoooooooo, che!!!

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  24. Gracias Pepita!!! La infancia es el blanco más vulnerable y me estremece las mil y una formas que existen en la sociedad para corromperla. Ya sean niñas o niños, todos extán expuestos y me da pánico.

    Me dejaste helada con lo de Lewis Carroll. No lo sabía. Los pederastas existen desde que existe el ser humano, como vos decís, este tipo de actos de sometimiento de la infancia antes se escondía y hoy, edulcorados, se convierten en realitys…
    Yo también espero que se penalice y que no se siga expandiendo por el mundo!!!

    Un abrazo, che!!!

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  25. Ay Didi, me pasa lo mismo cuando miro a Muriel. No lo entiendo, no me entra en la cabeza. Y es como decís vos, no son sólo los concursos de bellezas, son los talentitos y castings, son todas las formas de explotación infantil… es lamentable. Lo más triste es que si revisamos la historia, los niños históricamente fueron explotados y expuestos a todo tipo de sometimiento y maltrato…

    A esas pequeñas les robaron la infancia y eso sin duda influirá en su futuro.

    Muchas gracias, amiga!!!

    Besazooooooooo

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  26. Muchas gracias, Vero!!! Es tristísimo. Como sociedad tenemos que hacer un mea culpa… reflexionar y contribuir a la desaparición de este tipo de programas, certámenes, y todo tipo de trabajo y sometimiento infantil…

    Un abrazo x 2, che!!!

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  27. Bego… es un tema tan complejo. Hoy conseguir el “cuerpo bello” es el estandarte de esta sociedad consumista. Si ya el mensaje velado de que las mujeres somos “objetos sexuales” es una aberración ni hablar si el foco está puesto en los niños. La infancia es el bien más preciado de toda persona y TODOS los niños deberían tener derecho a vivirla en plenitud. Si bien existe una Declaración Universal de sus derechos, en la práctica poco se cumple!
    Innumerables casos de desórdenes alimenticios y adicciones, depresión e intentos de suicidio son algunas de las consecuencias…
    Difícilmente la industria esté dispuesta a perder en esta pugna, y lo más lamentable es que el poderoso siempre gana!!!

    Gracias, amiga!!! Un besazo enorme, che!!!

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  28. La estupidez humana ha existido siempre y no conoce límites. Lo que es lamentable es que esa estupidez se convierta en espectáculo de masas, lo cual también ha sucedido siempre.
    Lástima, con los avances que los humanos hemos logrado hasta la fecha, todavía andemos tan mal en ese sentido… Fantástico post denuncia.

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  29. Totalmente de acuerdo con todo lo que decís, Yo también tenía ganas de hacer un post sobre este tema, pero la verdad es que no sé ni por donde empezar, hay tanto por decir que me se me haría demasiado largo. Realmente no entiendo como este programa sigue al aire (bueno, si, es obvio por los millones que genera). Yo sólo vi un par de capítulos y me parece algo horrible. Las madres que meten a sus hijas en esos concursos están tratando de cumplir sus propios sueños a través de sus hijas a costa de lo que sea, sin pensar en que le están cagando la infancia.

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