Casi 3

Hoy te miré, como quien no quiere la cosa, y descubrí que los años pasaron a una velocidad que estremece. “Casi tres”, me dije e inmediatamente pensé en todo lo que habíamos vivido juntas desde aquel martes de marzo. Empezamos mal, no lo niego, pero el tiempo hizo lo suyo y con los días nos acostumbranecesitamos la una a la otra. Tantas cosas cambiaron en este tiempo… Muchas otras quedaron atrás. Dejaste los pañales y el chupete, que no es poco. ¿La mamadera? a esa solo la pedís si tu prima Olivia la pide, de macaneadora que sos. ¿Qué fue de tu pelito cortito? Ahora la melena te llega a la altura de la cola y aunque ya te dejás peinar preferís el enredo y el quilombo. Pero como dice tu maestra, “está(s) despeinada porque jugó (jugaste) mucho hoy” y entonces me resigno con una sonrisa porque el jardín ya es parte de tu cotidianidad (y de la mía).

Este es el último verano antes de que empieces sala de 3, de 9 a 16 hs. Porque separarnos tres horas no es nada en comparación con siete. A veces no doy a basto o me canso o aburro fácil, me da bronca no estar a tu altura. Hoy después de mirarte, como quien no quiere la cosa, y descubrir lo rápido que pasó el tiempo juntas me doy cuenta de cuánto voy a extrañar estos momentos full time de los que alguna que otra vez me quejo.

¿Sabés? La maternidad no es fácil. A veces es pura contradicción. No siempre todo está bien o las mamás estamos al 100. La mayoría del tiempo queremos estar con nuestros hijo/as pero en ocasiones necesitamos un tiempo solas para nosotras. No cambiaría mi vida hasta ahora (tal vez algunas cosas pero no a vos), me encanta que estés en ella. De hecho, reniego pero a la que más le cuesta separarse es a mí. Lo confieso. Soy yo la que te extraña cuando decidís pasar un finde con los abus.

Me gustaría poder disfrutarte las 24 horas pero mi cuerpo y mi cabeza no dan a basto, necesito un ratito de respiro para poder aprovechar nuestro tiempo juntas con más intensidad. Creo que también te pasa. Lo noto en tus ojitos cuando viene alguien a jugar con vos a casa y te olvidás que existo por un ratito solo tuyo.

Hoy después de mirarte, como quien no quiere la cosa, descubrí con sorpresa que ya no quedan rastros de puerperio en mí. Hoy, a tus “casi tres”, empieza el resto de nuestra vida juntas, hija.

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One thought on “Casi 3

  1. Pensar que tu Muriel y mi Tomás se llevan menos de 2 meses… Te entiendo, a veces también siento que no doy abasto, que esas 3 horas en el jardín son mi tranquilidad, mi respiro… pero seguro que cuando vaya hasta las 3pm (en agosto), lo voy a extrañar tanto que me va a doler!
    Tu última frase es tan clara, tan real… perfecta…
    Te cuento que la noche antes de que cumpliera 3, me puse a llorar como Magdalena. Mi niño ya estaba durmiendo y yo me senté en la sala a llorar mientras mi esposo cargaba a la bebé. Le empecé a decir a mi esposo que me acordaba cuando Tomás era un bebecito y se dormía en mis brazos, horas y horas, y que ahora lo veía tan grande, que ya nunca se iba a volver a dormir sentadito en mi falda, acurrucadito en mis brazos (porque ahora me acuesto a su lado en su cama, me lo como a besos, pero no es igual), y ay, qué nostalgia… Y en eso, apareció Tomás medio dormido en la sala, se sentó en mis piernas un raaaaato, acurrucándose en mis brazos, y luego me dijo, ya, vamos a la camita… Fue mágico, como si supiera que mamá necesitaba justamente eso en ese momento.
    Fue así como empezó “el resto de nuestra vida juntos”.

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